Abogacía e incidencia

Enfrentar la vida adulta

Aldeas Infantiles SOS Uruguay realizó un proyecto de investigación sobre el egreso de adolescentes y jóvenes del sistema de protección. 

La transición hacia la adultez es una de las etapas más importantes en la trayectoria vital de cualquier persona. En el último año, 439 jóvenes egresaron del sistema de protección —la mayoría de centros de cuidado residencial— para comenzar a vivir de manera independiente, enfrentando múltiples desafíos de la vida adulta luego de haber transitado largos períodos de institucionalización.

En el marco de una campaña internacional de incidencia promovida por Aldeas Infantiles SOS Internacional sobre jóvenes que egresan del sistema de protección, Aldeas Infantiles SOS Uruguay (país piloto, junto con Bélgica, para la implementación de la campaña) realizó un proyecto de investigación de alcance nacional con el objetivo de poder ver cómo se trabajan los procesos de egreso y cómo lo viven los/as adolescentes, y a la vez generar insumos que permitan mejorar el trabajo de operadores, técnicos y educadores de los hogares de acogida.

La investigación tomó como objeto de estudio a dos subpoblaciones: adolescentes de 16-18 años que viven aun dentro del sistema de protección, y jóvenes de entre 18 y 23 que han egresado recientemente. Para ello se visitaron 19 residenciales en los 8 departamentos que cuentan con el mayor porcentaje de adolescentes y jóvenes institucionalizados (Montevideo, Canelones, Durazno, Colonia, Maldonado, Cerro Largo, Salto y Artigas), y se realizaron entrevistas a autoridades, equipos de atención directa, coordinadores de programas de autonomía, adolescentes y jóvenes que viven en modalidades alternativas de acogimiento y egresados/as que ya han transitado el proceso.

Acróbatas sin red

Según los resultados que arrojó el trabajo, la ausencia de proyectos institucionales que orienten a los hogares de acogimiento para el egreso (que deriva en una diversidad de abordajes según cada hogar), la falta de formación de los operadores del sistema de protección en la materia y la escasa cooperación de los organismos estatales con Inau confluyen en que la preparación para el egreso no se trabaje de forma adecuada en la mayoría de los casos, y que no sea concebida de manera generalizada como un derecho de los/as jóvenes y adolescentes.

“Es necesario entender al egreso como un derecho, como un proceso que necesita ser preparado y que debe tener un pienso y un acompañamiento, no como un episodio automático que se da al cumplir 18”, afirma Daniela Kaiser, asistente de Promoción y Defensa de Derechos y Abogacía y responsable del proyecto de investigación.

Las principales dificultades enfrentadas por los/as jóvenes que egresan del cuidado institucional se vinculan a las consecuencias de los largos procesos de institucionalización, historias de abuso y/o negligencia, escasez de redes vinculares, falta de contención, problemas de salud mental, bajo nivel educativo y/o dificultades para conseguir trabajo.

Además de estos aspectos, muchos/as adolescentes y jóvenes son estigmatizados, ya que se los asocia a jóvenes en conflicto con la ley. Esto también se refleja en las dificultades para su ingreso al mercado laboral, aunque no necesariamente es una relación directa: “El motivo por las dificultades para acceder a empleo no necesariamente tienen que ver con la estigmatización, sino con bajos niveles educativos y falta de contactos por no tener redes familiares sólidas”, comenta Kaiser. “Son acróbatas sin red”, agrega un educador.

Para muchos integrantes del personal de atención directa de los hogares consultados, pretender la autonomía completa a los 18 años en jóvenes que han vivido largos procesos de institucionalización resulta excesivo.

 “Un chiquilín al que el educador lo acompaña a la cita con el médico o el médico va al hogar a verlo, que no sabe circular por su cuenta por la ciudad, que no maneja presupuesto porque no tiene acceso al dinero, cuando egrese le va a costar manejarse de forma autónoma”, comenta Kaiser.

Recomendaciones

Si se busca lograr procesos de egreso exitosos, el apoyo debería direccionarse a desarrollar habilidades tangibles —vinculadas a la educación, el trabajo, la vivienda, el manejo de la economía diaria—, así como intangibles —capacidad de tomar decisiones, planificar, comunicarse, adquirir habilidades sociales—.

El proyecto de investigación sugiere algunas recomendaciones vinculadas a los procesos de egreso en el sistema de protección, superando lógicas tutelares presentes en algunas instituciones y trabajando para el egreso (a través del reintegro familiar) desde el momento en que el niño, niña o adolescente ingresa al sistema de protección.

Para ello se propone elaborar un protocolo estándar que busque contemplar las particularidades y necesidades de cada adolescente y joven sobre la preparación para el egreso, fomentar el derecho a la participación en la planificación de su egreso, desarrollar instancias de formación para educadores y personal de atención directa, y elaborar estrategias de acompañamiento posegreso.