Programa Canelones

Feature

Cuidado de permanencia por turnos

Aldeas Infantiles SOS Uruguay es la primera Asociación Nacional de América Latina en pilotear una experiencia de cuidadores/as de permanencia por turnos en su servicio de Acogimiento.
Esta modalidad implica que el cuidado realizado en la modalidad alternativa sea brindado por varios/as cuidadores/as, en tres turnos de 8 horas.

En un proceso dinámico por la búsqueda de más y mejores soluciones en el cuidado de niños, niñas y adolescentes, Aldeas Infantiles SOS Uruguay se encuentra piloteando una experiencia única que propone una alternativa a un modelo que se implementa desde hace más de 50 años en la organización: el pasaje de una única referente de cuidado de tiempo completo a cargo de un núcleo reducido de niños, niñas y adolescentes a un cuidado de permanencia por turnos.

“A nivel programático, hemos valorado que los beneficios son importantes para los niños, niñas y adolescentes, ya que pueden contar con una mayor gama de personas adultas con vínculos significativos en sus vidas. Especialmente para los más grandes, esto es un aspecto positivo para el desarrollo de su estructura psíquica, ya que les da la posibilidad de incorporar distintos modelos vinculares que los enriquecen. Sin decir que es igual a una familia, podemos sí decir que la niña, niño o adolescente cuenta con varios referentes de cuidado como sucede en la mayoría de las familias hoy en día, donde son varios los adultos que participan de la crianza”, afirma Samuel Diogo, asesor en Desarrollo de Programas.

El proyecto, que se viene desarrollando desde 2013, se pudo concretar en febrero de este año en una casa en comunidad en Canelones, en la que viven adolescentes de entre 16 a 18 años.

“Para nosotros es sumamente importante que el proyecto se haya podido materializar. Lo veíamos necesario no solamente por tener un modelo alterno al tradicional, sino porque entendíamos que los adolescentes necesitaban otro tipo de abordaje”, señala Laura Tenchio, directora del programa Canelones.

“Desde el principio entendimos que la mejor forma de pilotear esta modalidad era con adolescentes. Canelones armó una propuesta que tiene un foco importante en la preparación para el desarrollo con niveles altos de autonomía y se pensó en desarrollarla piloteando el cuidado de permanencia por turnos”, agrega Diogo.

 

La casa de Canelones funciona con tres cuidadoras durante la semana y una que cumple el turno del fin de semana. Las referentes de la casa trabajan en conjunto con un equipo técnico integrado por una trabajadora social (que acompaña los procesos de reintegro y/o revinculación con la familia de origen), una psicóloga (que se enfoca en aspectos de vida de la historia de vida de los/as adolescentes) y el asesor de jóvenes (que se ocupa de las herramientas para el egreso).

Entre cada turno se realizan instancias de coordinación entre las cuidadoras, para que la información fluya y se actúe coordinadamente. También hay reuniones quincenales entre ellas, el equipo de gestión y el equipo técnico para estable  cer lineamientos pedagógicos, hacer acuerdos de convivencia, ajustar aspectos operativos, coordinar actividades y hacer el seguimiento de los planes individuales de los niños, niñas y adolescentes.

En la experiencia de Canelones también se cuenta con asambleas en las que participan los/as jóvenes y comparten sus vivencias. “Trabajamos con ellos sobre situaciones que han pasado, cosas a conversar y mejorar, logros que han tenido, cuáles son las dificultades y cómo el equipo puede acompañar”, comenta Tenchio.

Por otra parte, la nueva modalidad implica un cambio de paradigma para la organización en lo que respecta a un
enfoque de género, ya que incluye la posibilidad de que tanto mujeres como varones ocupen el rol del cuidado de niñas, niños y adolescentes.

“La forma más tradicional de cuidado de Aldeas con una cuidadora referente de tiempo completo está instalada en una figura femenina. En cambio, la posibilidad de tener cuidadores de permanencia en régimen de 8 horas nos habilita a poder contar con cuidadores varones. Eso es un avance importante en términos de género, porque la forma tradicional se instala en un modelo perimido, que liga el cuidado y la crianza a la figura femenina”, asegura Diogo.

Si bien esta alternativa presenta grandes avances con respecto al modelo tradicional, hay aspectos que distinguen el trabajo de la organización y que se quieren conservar. “La forma tradicional de Aldeas necesita presentar otras alternativas, pero hay características que no queremos perder: el cuidado individualizado, los pequeños núcleos de convivencia, los espacios privados que pueden tener los niños en un cuidado de este tipo, donde tienen sus cosas, su cuarto, con referentes de cuidado que son permanentes”, agrega.

Es por esto que es indispensable que los/as cuidadores/as sean siempre los/as mismos/as y cumplan los mismos turnos para poder mantener una continuidad de referencia afectiva y significativa y un cuidado individualizado.

Gabriela Levy, psicóloga y educadora referente de la casa en Canelones, es quien lidera los aspectos pedagógicos y coordina con el resto de las cuidadoras, además de ocuparse de tareas administrativas y de trabajar en el fortalecimiento de los/as participantes. Para ella, este nuevo dispositivo supone “un muy buen paso previo hacia la adultez. Si hay una herramienta que tienen estos adolescentes es la adaptación, y esta es una adaptación armónica. Ellos van acompasando los cambios”.

“La repercusión con los chiquilines ha sido notoria. Ha significado un cambio. Pasaron de contar con una sola persona que les resolvía buena parte de su vida a tener tres personas que pretenden acompañarlo para que cada vez resuelva más por sí solo. Para algunos fue más movilizador, para otros fue más natural. En cada uno hay un vivir y un pensar diferente con respecto a la casa”, añade.

En este momento, el proyecto se encuentra en fase de pilotaje. Los equipos lo están monitoreando y a fin de año se realizará una evaluación de la experiencia. Por otra parte, el resto de los programas está desarrollando propuestas específicas para implementar un proyecto de cuidadores/as de permanencia por turno en el correr del año.