Programa Paysandú

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Nuevas historias

A comienzos de mayo, el Centro Juvenil Nuevo Camino, de nuestro servicio de Fortalecimiento Familiar en Paysandú, se mudó para un nuevo local. Conversamos con Ana Hornos, maestra del Centro Juvenil, que nos contó que significó esta mudanza y cuáles son los futuros proyectos de Nuevo Camino.

-¿Qué significa esta mudanza para el Centro Juvenil?

Es la concreción de un hecho muy esperado. Si bien todavía estamos en adaptación al lugar, viene siendo progresiva y muy positiva. Significó también el fortalecimiento del equipo, que tuvo que ponerse al hombro la tarea y trabajar a la par para que todo saliera lo mejor y más rápido posible. La creatividad llegó a su máximo esplendor porque con pocos recursos y en poco tiempo se preparó el lugar para recibir a los adolescentes, que seguían con ansias el proceso y esperaban el sí para poder comenzar.

Todavía seguimos en adaptación y en el acondicionamiento del lugar y hay muchas ideas por concretar. En eso estamos siempre…buscando nuevos caminos.

-¿Cuál es la diferencia con respecto al local anterior?

Si lo miramos con respecto al tamaño, es un poco más pequeño que el local anterior, pero eso luego se convirtió en una fortaleza, ya que todos los ambientes están integrados. Lo que más nos preocupaba era contar con un  espacio verde, que se resolvió enseguida con el frente y una especie de vereda muy separada de la avenida que permite realizar deportes, juegos y dinámicas. Los adolescentes han tomado el lugar como un espacio realmente recreativo.

-¿Cuáles fueron las repercusiones en el equipo y en los participantes? 

El equipo siempre se mostró entusiasmado, y con los adolescentes las repercusiones fueron muy buenas. Empezaron a acondicionar otro espacio que funcionará como comedor y salón entre la biblioteca y la casa. A medida que se va acondicionando, más gusta el lugar. Ha mejorado el clima de trabajo, estamos más tranquilos y nos sentimos independientes.

-¿Y de la comunidad?

El barrio fue interiorizándose de a poco e incluso algunas personas recién se enteran de qué es lo que funciona allí. Otros se acercan y preguntan. En general, las familias tuvieron palabras de aliento y buenos augurios. Además, al estar en un lugar estratégico se han acercado más adolescentes de varios barrios sin necesidad de salir a hacer captación. Por ejemplo, la cercanía del Liceo Francisco hizo que los adolescentes que concurran allí puedan ir enseguida que salen de clases. Por otro lado, extrañamos a aquellos gurises de la UTU Escuela Granja [antiguo local del Centro Juvenil] que ni bien salían de clase iban al Centro. De todas formas, siempre que pueden se acercan y participan de las actividades o pasan a saludar.

-¿Qué actividades están desarrollando actualmente?

Seguimos con el acondicionamiento del local y continuamos con los talleres de carpintería, artes plásticas, educación física, educación ambiental, alfabetización y apoyo pedagógico, y el programa Jóvenes como Agentes de Cambio con el taller Soñar Hacer, el cual busca generar emprendimientos sociales juveniles.

Además, se elaboró un plan para poder armar y equipar la biblioteca comunitaria y continuamos con la Biblioteca Errante, que tiene mucho potencial para explotar. Con este proyecto se están realizando diferentes intervenciones en Clubes de Niños, CAIF y escuelas de la zona con los adolescentes, que van a presentar una obra de teatro, cantar, jugar y bailar con los niños pequeños. También se proyecta la realización de talleres literarios.

-¿Cómo fue la experiencia de la presentación del audiovisual Biblioteca Errante. Un libro para el camino en la feria del libro de Paysandú?

La presentación del audiovisual fue toda una novedad. Fue difícil y los adolescentes estaban un poco nerviosos, pero salió muy bien. Luego se realizó otra instancia en la Biblioteca Municipal, en la que se colmaron más las expectativas porque el público fue diferente y se contó con más tiempo. De todas formas, quedaron muchas cosas por decir y mostrar. Es imposible resumir en media hora todo lo que se hizo, se sintió y se vivió en cada instancia de la Biblioteca Errante.