Servicio de Acogimiento

Feature

El año del dragón

Primer aniversario de la escuelita de básquetbol Los Dragones del servicio de Acogimiento en el programa Montevideo. 

El cielo se prepara para llover. En el gimnasio de la aldea, las gotas chocan contra el techo y el ruido compite con el bullicio de las pelotas picando, las frenadas de los championes, las indicaciones del profesor y el entusiasmo de unos 20 niños y niñas que corren por toda la cancha. Es una más de las prácticas que se vienen realizando desde hace poco más de un año, cuando nació la escuelita de básquetbol para niños, niñas y adolescentes participantes del servicio de Acogimiento de Aldeas en Montevideo.

«Escuelita no… ¡Escuelota!», aclara uno de los niños.

El proyecto surgió por la iniciativa del profesor Alejandro Pardo, vecino del barrio: «Un día que pasé por acá [por la aldea] vi que había un gimnasio, empecé a averiguar un poco y presenté la propuesta para hacer básquetbol con los chiquilines. Conversando un poco con el equipo de la organización armamos el proyecto. Así fue que empezamos, al principio como una prueba, a ver si funcionaba, si se integraban, si les gustaba».

Y funcionó. El 27 de agosto de 2015, primer día de práctica, la convocatoria rebasó las expectativas: «Vinieron todos, fue un relajo —comenta una de las niñas—. Después se fueron organizando los grupos».

«Cuando vino el profesor por primera vez —dice Lucía, una de las adolescentes participantes— yo no me entusiasmé tanto, porque había muchos gurises y mucho relajo. Después empecé a venir a las prácticas y me empezó a gustar. Empecé a mirar en la tele a la NBA, a conocer más sobre Michael Jordan, y ahora soy fanática de él». Ahora afirma que después de que termine el liceo va a ser árbitra de básquetbol.

-Pensar que cuando empezamos no sabíamos jugar, y ahora…

-¿Habían jugado alguna vez al básquetbol?

-En el liceo… Jugábamos, pero no como ahora. Caminábamos y eso. Ahora aprendimos a hacer bandeja, a hacer faja, trenza…

El nombre del equipo se decidió entre todos/as, por votación. Algunos propusieron Los Tigres, otros Los Pumas, pero al final ganaron Los Dragones. Están divididos/as en dos grupos, diferenciados/as por edades. Sin embargo, ambos grupos están integrados tanto por niños como por niñas: «Lo habitual es jugar siempre de forma mixta —comenta Pardo—. Pero también participamos del cierre de actividades de la escuela de básquet femenino del Municipio b y en julio del encuentro de minibásquet femenino organizado por la Federación Uruguaya de Basketball en Fray Bentos».

El profesor señala que desde el inicio el objetivo fue tener partidos con otros equipos. El primer partido fue en Playa Pascual. Tomás recuerda ese momento con particular entusiasmo: «La mejor experiencia mía fue cuando le hice un caño a uno de Playa Pascual el primer partido que jugamos. Además, él era gigante y yo no sabía qué hacer. Vi los caños abiertos y se la pasé por ahí».

Tres meses después tuvieron su primer viaje al interior, a Trinidad: «Para ellos fue la mejor experiencia, porque fueron dos días. Nos quedamos a dormir, convivimos con los demás equipos, conocieron amigos», dice Pardo.

Desde ese entonces, prácticamente todos los fines de semana hay partidos, muchas veces en el interior del país, además de que el equipo también recibe a otros cuadros en el gimnasio (el cual se prevé mejorar, y, a futuro, poder contar con uno de mayores dimensiones y piso flotante). También se organizan salidas para ver partidos de básquetbol uruguayo.

Para Pardo, es fundamental que a través del deporte se pueda apoyar la formación integral de los niños y niñas en los aspectos físicos, técnicos, tácticos, de coordinación motriz, mentalidad deportiva y de comportamiento, así como contribuir a su desarrollo personal y social, fomentando el respeto, la solidaridad, la responsabilidad, la constancia y el trabajo en equipo.

-¿Qué es lo que más les gusta de jugar al básquetbol?
-¡Defender!
-¡Atacar!

Tomás se apura para agregar: «Y también, por supuesto, jugar en equipo».