Resignificar y transformar lo comunitario
Participantes del Programa Paysandú forman parte del proyecto Comunidad a la Plaza, impulsado por el Mides, que busca recuperar y transformar el espacio público en un lugar de encuentro, convivencia y aprendizaje.
Adolescentes que asisten al Centro Juvenil Nuevo Camino y participantes de ETAF y ETAF CAFF (así como otros miembros de la comunidad sanducera) comparten actividades y talleres en el marco de esta propuesta, que procura acercar el Estado a la comunidad.
El Centro Juvenil Nuevo Camino, ubicado en el barrio Vista Hermosa, fue elegido para su lanzamiento en abril y, desde entonces, se ha convertido en “uno de los motores fundamentales de la iniciativa”, según explicó Facundo Molina, responsable de la propuesta.
“Se busca que la plaza no sea solo un espacio físico, sino un punto de referencia donde las familias, los vecinos y las organizaciones del territorio se apropien del lugar a través de la participación activa”, señaló.
Desde un trabajo articulado entre las instituciones y la comunidad, se pretende promover los derechos de niñas, niños y adolescentes, fortalecer los vínculos y fomentar una conciencia ambiental sostenible en el tiempo.
A través de distintos espacios de participación, las/os jóvenes comparten inquietudes, necesidades y oportunidades de desarrollo que identifican en su barrio. Asimismo, el Mides les proporciona información sobre servicios disponibles, así como sobre las actividades que realiza el Inju en el departamento.
Los aportes formarán parte de un relevamiento que servirá como insumo para futuras acciones. Además, las ideas planteadas quedarán reflejadas en una intervención artística: un mural para el disfrute de toda la comunidad.
En el marco de la iniciativa, y a pedido de las/os participantes, se desarrollan actividades de huerta. También se impulsan tareas de reciclaje y compostaje, en las que las/os jóvenes adquieren herramientas para la clasificación de residuos y su transformación en compost, así como talleres orientados a generar capacidades que permitan dar continuidad a las acciones una vez finalizado el proyecto, previsto para fines de julio. A su vez, el programa contempla instancias recreativas destinadas a promover la integración y la participación.
“La respuesta del barrio y de las familias viene siendo hermosa”, aseguró Molina. En ese sentido, destacó que las actividades lúdicas y los encuentros entre familias, adolescentes y equipos técnicos han contribuido a “derribar barreras y unir al territorio”. Asimismo, el proyecto también ha logrado la participación de vecinos/as comprometidos/as con la comunidad.
